La guerra en el Medio Oriente ha agravado la escasez de medicamentos en Irán, donde la importación de insumos esenciales se ve obstaculizada por restricciones. A pesar de un cese el armamento frágil con EE.UU. e Israel, los iraníes enfrentan dificultades para acceder a tratamientos vitales. Esta situación refleja el impacto indirecto de los conflictos en la salud pública.


