Los mandatarios de los 27 países miembros de la UE se reunirán en el Palacio de la Comisión Europea en Bruselas para una cumbre que, según la agenda oficial, girará en torno a tres grandes desafíos. En primer lugar, los dirigentes debatirán medidas para reducir el enorme déficit comercial que la Unión mantiene con la República Popular China, un tema que ha cobrado urgencia tras la reciente escalada de tensiones en el Indo‑Pacífico y la presión de los fabricantes europeos.
En segundo lugar, el futuro del apoyo financiero a Ucrania será otro punto álgido. Desde la invasión rusa de 2022, la UE ha canalizado más de 50 000 millones de euros en asistencia macro‑financiera, militar y humanitaria. Sin embargo, la duración del conflicto y la necesidad de reforzar la reconstrucción hacen que los líderes debatan la magnitud y la forma de los futuros desembolsos dentro del nuevo marco presupuestario.
El tercer eje de la agenda es el presupuesto a largo plazo, que cubrirá el periodo 2027‑2031. Los negociadores deberán acordar el nivel de gasto total, la distribución entre los distintos pilares (cohesión, investigación, defensa, transición verde) y los mecanismos de supervisión. La discusión se prevé tensa, pues algunos países del norte presionan por mayores inversiones en defensa, mientras que los del sur buscan mayores fondos estructurales.
El contexto geopolítico es decisivo: una UE más cohesionada y con recursos claros podrá ejercer mayor influencia frente a China y Rusia, y consolidar su papel como actor global. La cumbre, por tanto, no solo define la política interna del bloque, sino que también marca la dirección de sus relaciones exteriores en un mundo cada vez más polarizado.

