El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el lunes 5 de octubre de 2026 la orden de ejecutar a Nidal Malik Hasan, responsable del tiroteo en la base militar de Fort Hood en 2009 que dejó 13 soldados muertos y 32 heridos. La ejecución se llevará a cabo mediante un pelotón de fusilamiento, la primera vez que el ejército estadounidense emplea este método desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Hasan, un oficial del Ejército de los EE. UU. de origen paquistaní, fue condenado a muerte en 2013 después de un largo proceso judicial que incluyó apelaciones ante tribunales militares y civiles. La decisión de Trump de autorizar la pena capital con este método ha generado reacciones encontradas: mientras algunos sectores conservadores celebran la medida como justicia para las víctimas, organizaciones de derechos humanos la califican de retroceso en los estándares de humanidad y legalidad.
El Departamento de Defensa ha anunciado que la ejecución se realizará en la instalación militar de Fort Hood, Texas, bajo estrictas normas de seguridad y con la presencia de testigos oficiales. La medida también plantea preguntas sobre la política de pena de muerte en el contexto militar, ya que la última ejecución por pelotón de fusilamiento se registró en 1945.
A nivel internacional, la decisión ha sido observada por aliados y organismos de derechos humanos, que advierten sobre el riesgo de normalizar métodos de ejecución considerados inhumanos. En el Congreso, legisladores de ambos partidos han prometido revisar la legislación sobre la pena de muerte militar, lo que podría derivar en reformas legislativas en los próximos meses.



