En una declaración emitida el 31 de octubre de 2026, Estados Unidos, Corea del Sur y Japón anunciaron su exigencia de una desnuclearización completa de la República Popular Democrática de Corea. La medida, impulsada por la administración del presidente Donald Trump, busca reforzar la seguridad en la península coreana y contrarrestar el avance del programa nuclear norcoreano.
Sin embargo, el gobierno surcoreano manifestó su inquietud de quedar al margen de las negociaciones, al considerar que la iniciativa estadounidense podría reducir su influencia en la mesa de diálogo. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Seúl advirtió que una estrategia que excluya a Corea del Sur podría debilitar la cohesión del bloque y dificultar la implementación de sanciones.
Los tres países acordaron coordinar sanciones económicas más estrictas y ofrecer incentivos diplomáticos a Pyongyang en caso de que se comprometa a desmantelar sus instalaciones nucleares. La declaración también subrayó la necesidad de un marco multilateral que incluya a China y Rusia para garantizar la estabilidad regional.
Expertos en seguridad señalan que, aunque la postura es firme, la falta de un canal de comunicación directo con Pyongyang podría aumentar la tensión y provocar una escalada militar. La comunidad internacional observa con cautela los próximos pasos de la diplomacia norte‑coreana.
