El Departamento de Defensa de los Estados Unidos confirmó el envío del tercer portaaviones de la flota hacia el Golfo Pérsico, con el objetivo de reforzar la presencia naval frente a Irán. La operación, anunciada por un alto funcionario estadounidense a Al Jazeera, forma parte de una estrategia que también contempla la movilización de 50.000 tropas, aviones de combate F‑35 y unidades de infantería de marina.
El portaaviones, cuyo nombre no fue revelado por razones de seguridad, se unirá a la ya existente fuerza naval estadounidense en la zona, incrementando la capacidad de proyección de poder y la disuasión ante posibles acciones hostiles de Irán. La medida se produce en medio de crecientes tensiones por el programa nuclear iraní y los recientes ataques a buques mercantes en el estrecho de Ormuz.
Expertos en seguridad regional advierten que la acumulación de fuerzas estadounidenses podría provocar una escalada militar, aunque Washington insiste en que la presencia es preventiva y busca evitar un conflicto abierto. La comunidad internacional observa con cautela, mientras la ONU llama a la diplomacia para resolver las disputas.
En paralelo, Irán ha denunciado la maniobra como una "provocación" y ha prometido responder con sus propios recursos militares, lo que mantiene la región en un estado de alta volatilidad.