El 16 de octubre de 2026, la Fuerza Aérea polaca puso en alerta máxima sus aviones de combate tras recibir informes de un ataque ruso contra objetivos en la región occidental de Ucrania. Se ordenó el lanzamiento de una escuadrilla de cazas F‑16 y MiG‑29 desde bases cercanas a la frontera, con el objetivo de reforzar la defensa del espacio aéreo polaco y de los países miembros de la OTAN en la zona.
Las autoridades polacas comunicaron que la medida es preventiva y que los aviones permanecerán en patrullaje durante al menos 48 horas, a la espera de una posible respuesta rusa. El ministro de Defensa de Polonia, Mariusz Błaszczak, declaró que la acción es una muestra de solidaridad con Ucrania y un mensaje claro a Moscú de que cualquier expansión del conflicto será contenida.
Rusia, por su parte, no ha comentado oficialmente el ataque, aunque fuentes militares ucranianas confirmaron que misiles de corto alcance fueron lanzados desde territorio ruso contra instalaciones logísticas en la región de Lviv. El incidente reaviva el debate dentro de la OTAN sobre la necesidad de reforzar la presencia militar en los estados bálticos y en Polonia.
Analistas de seguridad advierten que la respuesta polaca podría desencadenar una escalada si Moscú decide responder con acciones aéreas directas contra territorio polaco. La comunidad internacional observa con cautela, mientras se intensifican los esfuerzos diplomáticos para evitar una ampliación del conflicto en Europa del Este.
