En la 81ª Asamblea General de la ONU, Estados Unidos, Dinamarca y la administración autónoma de Groenlandia firmaron un pacto de seguridad que autoriza la construcción de dos bases militares estadounidenses en la isla. El acuerdo refuerza la soberanía danesa sobre Groenlandia y establece un marco de cooperación para ejercicios conjuntos y modernización de infraestructuras.
El secretario general Antonio Guterres elogó el pacto como un paso hacia la estabilidad en el Ártico, mientras que funcionarios rusos y chinos expresaron su inquietud, advirtiendo que la militarización podría desestabilizar la región y afectar la navegación marítima.
El acuerdo incluye cláusulas de protección ambiental y compromisos de inversión en energía renovable para minimizar el impacto ecológico. Además, se prevé la instalación de sistemas de vigilancia aérea y marítima para reforzar la seguridad de la zona.
La firma del tratado fue acompañada por la presentación de los planes para las bases, que se ubicarán en la costa oeste y en la zona de Thule, ampliando la capacidad de respuesta de EE.UU. en el Ártico y consolidando su presencia estratégica frente a la creciente actividad rusa.
