En un comunicado emitido el 6 de noviembre, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU advirtió que la escasez de fondos está poniendo en riesgo la supervivencia de los campamentos de desplazados internos en Sudán. De los 15,4 millones de personas que requieren refugio de emergencia, menos de un millón han recibido la ayuda necesaria, lo que deja a la gran mayoría sin techo ni protección adecuada.
La guerra que estalló en 2023 entre facciones rivales ha desplazado a millones, obligándolos a vivir en condiciones precarias, con acceso limitado a agua, alimentos y servicios sanitarios. La falta de financiación se debe a la disminución de las donaciones internacionales y a la saturación de los recursos de los organismos humanitarios, que ya operan al límite de su capacidad.
Sin una inyección urgente de recursos, los campamentos podrían colapsar, aumentando el riesgo de brotes epidémicos y de violencia dentro de los asentamientos. La ONU ha solicitado a la comunidad internacional que aumente la asistencia financiera en al menos un 30 % para garantizar la continuidad de los servicios básicos y evitar una catástrofe humanitaria de mayor escala.
Mientras tanto, organizaciones locales e internacionales continúan trabajando para distribuir ayuda de emergencia, pero la falta de fondos limita la capacidad de construir nuevas estructuras de refugio y de reforzar la seguridad en los campamentos existentes.
