El gobierno ruso ha formalizado la venta de un lote de lanzacohetes avanzados a Irán, una transacción que simboliza la creciente cercanía entre Moscú y Teherán. El anuncio coincidió con la visita del alto responsable de seguridad iraní, Mohsen Rezaei, quien subrayó la intención de expandir la cooperación en defensa y tecnología militar.
Este acuerdo se produce en un contexto de intensas sanciones occidentales contra ambos estados, que buscan aislar sus economías y limitar su capacidad militar. La transferencia de tecnología de misiles de alcance medio y corto supone un salto cualitativo para el arsenal iraní, que ya ha mostrado capacidad de proyectar fuerza en la región.
Expertos en seguridad advierten que la combinación de la experiencia rusa en sistemas de armas y la voluntad iraní de ampliar su poder de fuego podría desestabilizar el equilibrio en Oriente Medio, particularmente en zonas conflictivas como Siria y Yemen. Además, el pacto podría incentivar a otros países sancionados a buscar alianzas similares.
Las autoridades de Estados Unidos y la Unión Europea han condenado el trato, calificándolo de violación a los regímenes de control de armamentos. Sin embargo, Moscú y Teherán sostienen que la cooperación es legítima y responde a sus intereses de defensa nacional.

