El tribunal del Reino Unido condenó el 5 de noviembre de 2026 al capitán indio Ajay Pant a una pena de tres años de prisión por presunta violación de las sanciones impuestas a Rusia tras la invasión de Ucrania. Según la acusación, el capitán comandaba un buque de bandera india que, bajo la apariencia de una operación comercial, transportó petróleo proveniente de un puerto ruso sancionado.
El caso se complicó al señalarse que la captura del buque ocurrió en aguas internacionales, lo que ha llevado al gobierno indio a calificar la sentencia como una "intervención indebida" y a solicitar la revisión del caso a través de canales diplomáticos. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico defendió la decisión, argumentando que el cumplimiento de las sanciones es esencial para mantener la presión sobre Moscú.
Rusia, a su vez, denunció la medida como una "provocación" y advirtió que podría responder con acciones contra intereses británicos en el Mar Negro. La comunidad india en Londres organizó protestas frente al Palacio de Buckingham, exigiendo la liberación del capitán y el respeto a la soberanía de los buques indios.
El caso pone de relieve la complejidad de aplicar sanciones en el contexto de la guerra en Ucrania, donde la vigilancia de los flujos de energía y la cooperación internacional son esenciales para evitar eludir las restricciones impuestas por la ONU y la UE.


