Según fuentes de inteligencia citadas por France 24 y DW, Estados Unidos e Israel han intensificado sus ejercicios militares en la zona del Golfo Pérsico y están elaborando planes para lanzar nuevos ataques preventivos contra objetivos estratégicos en Irán. Los informes señalan que la coordinación entre ambos países se ha reforzado en las últimas semanas, con la participación de unidades de élite y la preparación de misiles de largo alcance.
El Departamento de Defensa de EE.UU. ha declarado que la operación forma parte de una estrategia para desactivar supuestas capacidades nucleares iraníes que, según Washington, representan una amenaza directa a la seguridad regional y global. Por su parte, el Ministerio de Defensa israelí ha subrayado que la acción es una respuesta a los recientes lanzamientos de drones y misiles desde territorio iraní hacia objetivos en Siria.
Teherán ha respondido con una fuerte condena, calificando los planes como una violación del derecho internacional y advirtiendo que cualquier agresión desencadenará una respuesta militar proporcional. La comunidad internacional, incluida la ONU, ha llamado a la moderación y al diálogo, temiendo que una escalada pueda desestabilizar aún más una región ya convulsionada.
Con la campaña electoral estadounidense en su fase final, la posible ejecución de un ataque podría influir en la percepción de seguridad nacional entre los votantes, añadiendo una dimensión política a la ya compleja relación entre Washington, Israel y Teherán.



