El miércoles 14 de julio, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció la eliminación de las sanciones que habían sido impuestas a Jorge Rodríguez, presidente del Consejo Nacional Legislativo de Venezuela. La decisión, anunciada por la oficina del presidente Donald Trump, forma parte de una estrategia más amplia para reactivar la diplomacia con Caracas tras años de tensiones.
Según el comunicado oficial, la medida se basa en la evaluación de que Rodríguez ya no representa una amenaza directa para la seguridad nacional de EE. UU. y que su participación en procesos legislativos podría contribuir a una mayor estabilidad política en Venezuela. La administración también señaló que la medida no implica un reconocimiento formal del gobierno venezolano, pero sí abre la puerta a futuros contactos.
La comunidad internacional ha reaccionado con cautela. Mientras algunos analistas ven la medida como un paso positivo hacia la desescalada de sanciones, organizaciones de derechos humanos advierten que la eliminación de restricciones no garantiza mejoras en el respeto a los derechos civiles en el país. Además, el gobierno venezolano aún mantiene a varios funcionarios bajo sanciones estadounidenses.
En el plano interno venezolano, la decisión ha sido recibida con entusiasmo por los aliados de Rodríguez, quienes la describen como una victoria diplomática. Sin embargo, la oposición sigue cuestionando la legitimidad del proceso legislativo y la continuidad de la presión internacional sobre el régimen de Nicolás Maduro.

