Durante una reunión en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump escuchó a ejecutivos de la industria tecnológica y a asesores de seguridad nacional sobre la necesidad de establecer salvaguardas que protejan a las empresas estadounidenses de inteligencia artificial.
El plan contempla restricciones al desarrollo y distribución de modelos de IA de código abierto que puedan ser reutilizados por competidores extranjeros, especialmente de China. Además, se propone crear fondos de apoyo para startups que trabajen en IA segura y alineada con intereses estratégicos.
Expertos en tecnología advierten que estas medidas podrían crear un “foso” que limite la colaboración internacional y reduzca la velocidad de avances científicos. Organizaciones como la Electronic Frontier Foundation han señalado que el acceso abierto a modelos de IA es esencial para la innovación y la transparencia.
El Congreso aún no ha votado sobre la propuesta, pero se espera que el debate se intensifique en los próximos meses, mientras que aliados europeos y asiáticos observan con cautela cualquier intento de fragmentar el ecosistema global de IA.

