Según reportes de Al Jazeera, el Departamento de Estado de EE. UU. habría decidido retener la visa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) del general al‑Burhan, comandante del ejército sudanés, con el objetivo de presionar al líder a aceptar una propuesta de tregua de 90 días entre los bandos en conflicto.
La decisión se produjo en medio de una creciente presión internacional para que las partes en la guerra civil sudanesa, que se extiende desde 2023, lleguen a un alto el fuego que permita la entrega de ayuda humanitaria y la realización de elecciones. La comunidad diplomática ha señalado que la falta de una tregua está agravando la crisis humanitaria, con más de 7 millones de desplazados internos.
En Jartum, manifestantes y representantes de la sociedad civil expresaron su descontento frente a la medida, calificándola de “interferencia externa” que podría complicar aún más las negociaciones. Por su parte, funcionarios estadounidenses argumentan que la retención de la visa es una herramienta de presión legítima para impulsar una solución pacífica.
El futuro de la propuesta de tregua depende ahora de la respuesta de al‑Burhan y de la disposición de los grupos rebeldes a aceptar los términos. La comunidad internacional seguirá observando de cerca cualquier movimiento que pueda reactivar el proceso de paz o, por el contrario, intensificar la violencia en el país.

