El Departamento del Tesoro de EE. UU., a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), anunció el 29 de septiembre de 2026 la imposición de sanciones contra diez entidades que, según la administración Trump, apoyan al ejército de la República Islámica de Irán. Las medidas incluyen la congelación de activos bajo jurisdicción estadounidense y la prohibición de cualquier transacción financiera con personas o compañías estadounidenses.
Las entidades sancionadas se encuentran en China, Pakistán, Turquía, Irán y Arabia Saudita, y abarcan desde proveedores de componentes electrónicos hasta firmas de logística que, según la acusación, facilitan la transferencia de tecnología militar a Teherán. La lista incluye a dos empresas chinas de fabricación de microcircuitos, una compañía pakistaní de transporte marítimo, una firma turca de ingeniería y tres corporaciones iraníes dedicadas a la producción de drones.
El gobierno iraní calificó la medida de "intervención ilegítima" y prometió responder mediante contramedidas diplomáticas y económicas. Por su parte, Arabia Saudita, que también figura en la lista, denunció la sanción como un acto de "presión política" y anunció que revisará sus relaciones comerciales con EE. UU.
Desde el punto de vista geopolítico, la acción refuerza la estrategia de Washington de ejercer presión multilateral contra el programa militar iraní, mientras que simultáneamente complica las relaciones con los países involucrados, particularmente China y Turquía, que podrían buscar contrarrestar la medida mediante alianzas regionales.


