Una coalición compuesta por Estados Unidos, la Unión Europea y treinta naciones emitió un comunicado el 27 de octubre de 2026 alertando sobre la inminente amenaza de hambruna en Sudán. Los portavoces señalaron que los combates entre el ejército sudanés y los grupos rebeldes en Darfur y el Nilo Azul han interrumpido la producción agrícola y los corredores de ayuda.
Según el informe, más de 8 millones de personas se encuentran en situación de inseguridad alimentaria aguda, y la falta de acceso a tierras cultivables, combinada con una sequía prolongada, ha reducido los rendimientos de cosechas en un 40 % respecto al año anterior. Los expertos advierten que, sin una intervención urgente, el número de muertos por desnutrición podría superar los 200 000 en los próximos seis meses.
El comunicado insta a los gobiernos y organizaciones internacionales a "levantar todos los impedimentos a la asistencia humanitaria" y a destinar recursos financieros adicionales para operaciones de distribución de alimentos, agua y servicios médicos. Además, se solicita una presión diplomática sobre los actores armados para que respeten los corredores humanitarios.
A pesar del llamado, la comunidad internacional muestra signos de fatiga de ayuda, y la financiación de los programas de asistencia ha disminuido en un 15 % respecto al año anterior. La falta de coordinación entre agencias y la inseguridad en el terreno complican la entrega de ayuda, lo que podría agravar la crisis.



