Tras la toma del poder en 2021, Min Aung Hlaing pasó de ser el comandante en jefe de la junta militar a presidente de facto de Myanmar. En una reciente cumbre de la ASEAN, varios jefes de Estado mostraron una actitud conciliadora, ofreciendo reconocimiento diplomático y apoyo económico al gobierno de Hlaing. Sin embargo, la comunidad internacional y organizaciones de derechos humanos alertan que esta legitimación podría consolidar la capacidad del ejército para continuar con los bombardeos y violaciones de derechos en el conflicto interno.
La decisión de la ASEAN de incluir a Myanmar en sus discusiones estratégicas ha generado tensiones internas, pues algunos miembros temen que la apertura favorezca la impunidad militar. Mientras tanto, la resistencia armada en el norte del país sigue intensificando sus operaciones, lo que complica cualquier intento de negociación.
Expertos en geopolítica señalan que la reintegración de Myanmar al bloque regional podría alterar el equilibrio de poder en el Sudeste Asiático, especialmente frente a la creciente influencia de China en la zona.
Se espera que la comunidad internacional mantenga presión mediante sanciones dirigidas, mientras la ASEAN busca una solución que evite una mayor fragmentación del bloque.

