El Fondo Monetario Internacional publicó el 13 de octubre de 2026 una proyección que indica que las economías de Irak, Bahréin, Kuwait y Qatar experimentarán una contracción del producto interno bruto de entre el 10% y el 14% durante el próximo año. El organismo atribuye esta caída a la intensificación de los conflictos armados en Oriente Medio y a la inestabilidad política que se extiende a Asia Central, lo que ha mermado la inversión extranjera y ha encarecido los costos de importación.
En Irak, la guerra prolongada y la escasez de energía han provocado una caída del 12% del PIB, mientras que Bahréin registra una disminución del 11%. Kuwait y Qatar, pese a sus reservas de hidrocarburos, también se ven afectados por la caída de la demanda internacional y la interrupción de rutas comerciales, con descensos del 13% y 14% respectivamente. El FMI advierte que la combinación de sanciones, interrupciones logísticas y la pérdida de confianza de los mercados financieros agravará la situación fiscal de estos estados.
Los gobiernos de los cuatro países han anunciado planes de austeridad y buscan diversificar sus economías, pero la falta de recursos financieros y la presión de los acreedores internacionales limitan sus opciones. La disminución del PIB también implica recortes en programas sociales, lo que podría desencadenar protestas internas y mayor inestabilidad política.
El pronóstico del FMI subraya la interconexión entre la seguridad regional y la salud económica, y plantea un escenario en el que la recuperación dependerá de la resolución de los conflictos y de la estabilización de los precios de la energía a nivel global.


