Durante su primera jornada en Francia, el Papa Francisco lanzó una advertencia contundente sobre los riesgos de la inteligencia artificial, señalando que la humanidad corre el peligro de “perder su esencia” si se deja que las máquinas dominen decisiones cruciales. El discurso, pronunciado en la Catedral de Notre‑Dame en París, coincidió con la presentación de una iniciativa legislativa europea que busca regular los algoritmos de alto riesgo.
Francisco subrayó que la tecnología debe estar al servicio del bien común y no convertirse en un sustituto de la empatía y la solidaridad. “No podemos permitir que las máquinas nos roben la capacidad de sentir, de amar y de decidir por nosotros mismos”, afirmó el pontífice, citando ejemplos de sistemas de reconocimiento facial y de automatización laboral que ya están transformando la vida cotidiana.
La declaración ha sido recibida con atención tanto por autoridades gubernamentales como por líderes de la industria tecnológica. En Bruselas, los legisladores han señalado que el llamado del Papa refuerza la necesidad de establecer marcos regulatorios que garanticen la transparencia y la rendición de cuentas de los algoritmos. Por su parte, empresas del sector han manifestado su disposición a colaborar en la creación de normas éticas que eviten sesgos y discriminación.
El mensaje del Papa también resonó entre comunidades religiosas y organizaciones de derechos humanos, que ven en sus palabras un impulso para reforzar la educación digital y la conciencia pública sobre los peligros de una dependencia excesiva de la IA. La visita francesa, que incluye encuentros con autoridades y grupos juveniles, se perfila como una plataforma para impulsar un debate global sobre la relación entre fe, ética y tecnología.