El secretario de Defensa, Pete Hegseth, reveló el 1 de octubre de 2026 que el Departamento de Defensa iniciará la destitución del 20 % de sus oficiales de alto rango, incluidos generales del Ejército y almirantes de la Marina. La medida forma parte de un plan de “renovación de liderazgo” que busca reducir la burocracia y acelerar la toma de decisiones en un entorno estratégico cada vez más complejo.
Según Hegseth, la decisión se basa en evaluaciones de desempeño y en la necesidad de incorporar nuevas perspectivas en la alta dirección. Los oficiales afectados serán seleccionados mediante un proceso interno que considerará criterios de eficiencia, adaptabilidad y alineación con los objetivos de defensa nacional.
El recorte masivo genera preocupación entre los rangos militares, que temen una pérdida de experiencia y una posible desestabilización de la cadena de mando. Analistas de seguridad advierten que la medida podría debilitar la capacidad de respuesta ante crisis internacionales, especialmente en regiones donde EE.UU. mantiene una presencia militar significativa.
A pesar de las críticas, el Departamento de Defensa sostiene que la reestructuración permitirá una mayor agilidad operativa y una mejor asignación de recursos, reforzando la posición de EE.UU. frente a rivales como China y Rusia. El proceso de despido se implementará gradualmente durante los próximos meses, con revisiones periódicas para evaluar su impacto.


