En Algeria, los ciudadanos votaron en las elecciones parlamentarias después de siete años de tensiones políticas derivadas de las protestas Hirak. Aunque el proceso electoral se desarrolló con relativa calma, activistas y observadores internacionales cuestionan si el cambio será sustancial o simbólico. El gobierno ha minimizado el rol de las protestas anteriores, mientras que opositores argumentan que el sistema político sigue dominado por intereses tradicionales. La elección podría marcar un punto de inflexión si se logran reformas reales, pero también existe el riesgo de que se convierta en un mero formalismo


