Los Emiratos Árabes Unidos anunciaron el 25 de septiembre la restricción del acceso al espacio aéreo de sus aeropuertos a aerolíneas iraníes, en coordinación con Oman, Irak, Azerbaiyán, Georgia y Turkmenistán. La decisión se produce en el marco de las sanciones estadounidenses que buscan aislar al sector de aviación de Irán.
Según el Ministerio de Transporte de los Emiratos, la medida se basa en la necesidad de cumplir con las regulaciones internacionales y evitar riesgos de seguridad vinculados a la posible violación de sanciones. Las aerolíneas afectadas incluyen Iran Air, Mahan Air y otras compañías que operan rutas hacia el Golfo y el Cáucaso.
La prohibición tiene consecuencias inmediatas para la conectividad de Irán, que ya enfrenta dificultades para mantener rutas internacionales debido a la presión de EE. UU. Se espera que la medida reduzca el número de vuelos comerciales y de carga, complicando la importación de bienes esenciales y el turismo.
Expertos en geopolítica advierten que la acción de los Emiratos podría alentar a otros países de la región a seguir el mismo camino, incrementando el aislamiento aéreo de Irán y reforzando la estrategia de presión económica de Washington.