El gobierno de Guinea-Bisáu ha concedido el visto bueno para un ensayo clínico de una vacuna contra la hepatitis B, impulsado por el activista estadounidense Robert F. Kennedy Jr. La prueba está programada para incluir a varios miles de recién nacidos en hospitales públicos del país, con el objetivo de evaluar la eficacia de una formulación experimental.
Organizaciones de salud locales y grupos de derechos humanos han expresado su preocupación por la falta de claridad respecto al origen de los fondos y los protocolos de consentimiento informado. Además, críticos señalan que la participación de RFK Jr., conocido por sus posturas anti‑vacunación, podría socavar la confianza en los programas de inmunización en la región.
El Ministerio de Salud de Guinea-Bisáu asegura que el ensayo cumple con los estándares internacionales de la OMS y que los padres recibirán información completa antes de la inscripción de sus hijos. Sin embargo, la comunidad internacional sigue vigilando el proceso, temiendo que el proyecto pueda convertirse en un precedente para ensayos en poblaciones vulnerables sin la debida supervisión.
Este caso se inserta en un contexto más amplio de debates sobre la ética de los ensayos clínicos en países de ingresos bajos, donde la necesidad de acceso a nuevas tecnologías médicas a menudo choca con la protección de los derechos de los participantes.

