Varios estados de EE.UU., entre ellos Oklahoma y Ohio, confirmaron la recepción de cartas que contenían sustancias que las autoridades describieron como "sospechosas". Los paquetes fueron enviados a oficinas electorales locales y, aunque aún no se ha identificado el contenido exacto, los laboratorios están analizando muestras para determinar si se trata de agentes químicos o biológicos.
Las autoridades federales, a través del Departamento de Seguridad Nacional, activaron protocolos de respuesta ante amenazas químicas y desplegaron equipos de descontaminación en los lugares afectados. Además, se ha ordenado la evacuación temporal de los edificios mientras se realizan los análisis pertinentes.
Este incidente ocurre en un contexto de alta polarización política, con la campaña de medio término acercándose y la figura de Donald Trump generando controversia. Los partidos políticos han condenado enérgicamente cualquier intento de intimidar a los votantes o al personal electoral.
Los expertos advierten que, aunque no se ha confirmado un ataque real, la mera presencia de estas cartas puede erosionar la confianza pública en la seguridad del proceso electoral y motivar medidas de seguridad más estrictas en futuras elecciones.



