En Detroit, varias estaciones de servicio han comenzado a promocionar gasolina bajo la marca “Trump Fuel”, ofreciendo precios por debajo del promedio regional. La campaña, impulsada por simpatizantes del expresidente Donald Trump, busca capitalizar el descontento de los consumidores frente al alza de los precios del crudo y la inflación.
Los propietarios de los puntos de venta afirman que los descuentos pueden llegar a ser de varios centavos por galón, aunque no se han publicado cifras oficiales. La medida ha sido recibida con críticas por parte de grupos de consumidores y autoridades estatales, que advierten sobre posibles violaciones a normas de publicidad y competencia.
Este fenómeno se inserta en un contexto de polarización política en EE. UU., donde la figura de Trump sigue movilizando a una base electoral que busca alternativas a las políticas energéticas del gobierno actual. La estrategia también refleja una tendencia creciente de usar símbolos políticos para influir en decisiones de compra cotidianas.
Expertos en economía señalan que, si bien el impacto directo en el mercado nacional es limitado, la iniciativa podría servir como precedente para futuras campañas de marketing con tintes partidistas, complicando la regulación del sector energético y la percepción pública de la neutralidad del consumo de combustibles.

