Un año después de los sangrientos disturbios que siguieron a las elecciones presidenciales de Tanzania en 2025, cientos de familias continúan buscando justicia para sus seres queridos. Los enfrentamientos dejaron decenas de muertos y cientos de heridos, y según organizaciones de derechos humanos, las fuerzas de seguridad emplearon fuerza excesiva contra manifestantes.
Los sobrevivientes y familiares de las víctimas se han reunido en la capital, Dodoma, para presentar peticiones ante la Comisión de Derechos Humanos y solicitar una investigación internacional. Señalan que las autoridades no han proporcionado información clara sobre los responsables ni han garantizado indemnizaciones adecuadas.
El gobierno tanzano, encabezado por el presidente Samia Suluhu Hassan, ha respondido con promesas de reformas en los cuerpos de seguridad, pero los críticos afirman que las medidas son insuficientes y carecen de voluntad política. La comunidad internacional, a través de la ONU y la Unión Africana, ha instado a una revisión imparcial del caso.
Mientras tanto, la sociedad civil tanzana mantiene viva la memoria de los fallecidos, organizando marchas y vigilia que buscan evitar que episodios similares se repitan en futuros procesos electorales.
