Las fuerzas de seguridad israelíes mantuvieron el toque de queda en la ciudad de Hebrón por sexto día consecutivo, mientras ejecutaban nuevas redadas en varios puntos de la Cisjordania ocupada. Según la agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos, la operación muestra ecos de la ofensiva militar conocida como "Muro de Hierro" que se llevó a cabo en 2025, lo que genera una grave preocupación internacional.
En los últimos 48 horas, al menos ocho patrullas militares ingresaron a barrios residenciales, deteniendo a decenas de manifestantes y confiscando material considerado como "material incendiario". La Autoridad Palestina denunció la medida como una violación del derecho internacional y pidió a la comunidad internacional que intervenga para proteger a la población civil.
El gobierno israelí, por su parte, justificó el bloqueo y las redadas como una respuesta necesaria a los ataques con piedras y cohetes que se registraron en la zona en los últimos días. El ministro de Defensa afirmó que la operación busca desarticular redes de resistencia y garantizar la seguridad de los asentamientos cercanos.
Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos han pedido una investigación independiente y han advertido que la escalada de violencia podría desencadenar una nueva ola de enfrentamientos en la región, complicando aún más los esfuerzos de paz en curso.

