El jueves 27 de octubre de 2026 grupos de manifestantes irrumpieron en la sede de la cadena de televisión pro‑Gobierno, controlada por el partido de Aleksandar Vučić, en Belgrado. Los agresores, en su mayoría jóvenes universitarios vinculados a la reciente ola de protestas tras la elección, derribaron equipos y bloquearon la transmisión en señal de rechazo a la gestión del presidente que perdió la reelección.
Vučić calificó el hecho como un ataque a la libertad de expresión y al periodismo independiente, mientras que los líderes de la coalición opositora, encabezada por Zdravko Ponoš, denunciaron la censura estatal y pidieron garantías para una prensa libre. La policía intervino para dispersar a los manifestantes, pero varios fueron detenidos y otros resultaron heridos.
La jornada electoral del domingo mostró una clara derrota para el partido de Vučić, que quedó en segunda posición frente a la coalición opositora que obtuvo la mayoría de los votos. Este giro inesperado ha reavivado los temores de que el gobierno intente mantener el control mediante la presión sobre los medios de comunicación.
Analistas internacionales advierten que la combinación de una derrota electoral y la violencia contra la prensa podría desencadenar una crisis institucional, poniendo a prueba la capacidad de Serbia para realizar una transición pacífica y respetar los estándares democráticos europeos.

