El FBI arrestó a un hombre de Oklahoma City acusado de enviar más de setecientas cartas dirigidas a funcionarios del gobierno federal. Cada sobre contenía polvo blanco, lo que inicialmente provocó temores de un posible ataque bioterrorista. Las autoridades describieron los envíos como una "broma peligrosa" y una forma de intimidación que podría haber desencadenado una respuesta de emergencia a gran escala.
Según el comunicado de Al Jazeera, el sospechoso también fue acusado de traición por supuestamente intentar socavar la autoridad del Estado mediante la difusión de amenazas. El agente del FBI que lideró la investigación señaló que, aunque el polvo resultó ser inofensivo, el acto generó costos operativos significativos y una movilización de recursos de seguridad.
El caso ha reavivado el debate sobre la necesidad de reforzar los protocolos de detección de sustancias sospechosas en el correo, especialmente en la era post‑COVID, donde la ansiedad por agentes biológicos ha aumentado. Expertos en seguridad advierten que la proliferación de amenazas de este tipo puede erosionar la confianza del público en la capacidad del gobierno para proteger a sus funcionarios.
El detenido permanece bajo custodia mientras se lleva a cabo la fase de acusación formal. El FBI ha reiterado su compromiso de investigar y perseguir cualquier intento de intimidación contra sus empleados, subrayando que la libertad de expresión no protege actos que constituyan amenazas reales.

