El ministro del Interior de Francia anunció que el país se prepara para una posible escalada de violencia durante las protestas programadas para la noche de Halloween. Se prevé la movilización de aproximadamente 70.000 agentes de la policía nacional y la gendarmería en París, Lyon, Marsella y otras urbes.
Las autoridades señalaron que el riesgo de enfrentamientos se ha incrementado tras la convocatoria de varios grupos de izquierda radical y colectivos anti‑gobierno, que planean manifestarse contra medidas de seguridad y reformas económicas. Se han reforzado los puntos de control y se ha dispuesto la presencia de unidades antidisturbios.
El gobierno ha pedido a la ciudadanía que evite zonas de concentración y ha activado protocolos de respuesta rápida para contener cualquier brote de violencia. Se ha advertido que la policía podría emplear dispositivos de control de masas, como gases lacrimógenos y balas de goma, si la situación lo requiere.
Los analistas advierten que la respuesta enérgica del Estado podría generar un debate sobre la gestión de la seguridad pública y los derechos civiles, en un contexto donde la polarización política en Francia ha aumentado en los últimos años.


