El ejército israelí llevó a cabo, en la madrugada del 13 de octubre, una redada en varias oficinas de organizaciones no gubernamentales situadas en Ramallah, capital administrativa de la Cisjordania ocupada. La cobertura de Al Jazeera, a cargo de la corresponsal Nida Ibrahim, mostró a soldados israelíes ingresando a los edificios, confiscando documentos y deteniendo a varios empleados.
Según fuentes locales, la medida forma parte de una campaña más amplia para “combatir actividades que Israel considera como apoyo a la resistencia”. Las ONG afectadas, entre ellas Human Rights Watch y B'Tselem, denunciaron una violación de los principios internacionales de protección a la sociedad civil y advirtieron que la acción podría obstaculizar la labor de monitoreo de violaciones de derechos humanos en los territorios ocupados.
El gobierno israelí, por su parte, justificó la operación alegando que se había detectado la presencia de “materiales que facilitan actividades terroristas”. La Autoridad Palestina condenó el asalto como una “agresión directa contra la sociedad civil palestina” y solicitó a la comunidad internacional que intervenga para proteger a las ONG.
El incidente ocurre en un contexto de creciente presión sobre los asentamientos israelíes y la respuesta de la Autoridad Palestina a la política de ocupación, lo que podría traducirse en una mayor tensión diplomática entre Israel y varios países europeos que han criticado recientemente la política de asentamientos.
Las organizaciones internacionales de derechos humanos han pedido una investigación independiente y han alertado sobre el posible retroceso en los avances logrados en la protección de los derechos civiles en la zona.


