El pasado martes, autoridades búlgaras confirmaron que una embarcación mercante se hundió en el Mar Negro después de ser alcanzada por un dron no identificado. El incidente se produce en el marco de una escalada de ataques aéreos rusos contra la navegación civil en la zona, una medida que Moscú ha justificado como respuesta a la presencia de la OTAN.
Según la BBC World, la nave, de bandera desconocida, sufrió graves daños estructurales que provocaron su hundimiento inmediato. La tripulación, compuesta por ocho marineros, quedó desaparecida y se activó una operación de búsqueda y rescate coordinada por la guardia costera búlgara y equipos de la OTAN.
France 24 informó que, además del barco hundido, otro buque fue impactado por drones en la misma jornada, aunque logró mantenerse a flote. Los ataques dejaron a varios tripulantes heridos y generaron una alerta de nivel rojo en la zona, obligando a los puertos de la región a reforzar sus protocolos de seguridad.
El incidente subraya la vulnerabilidad de la navegación civil en el Mar Negro y plantea serias preguntas sobre la responsabilidad de los ataques, mientras la comunidad internacional llama a una investigación independiente para determinar al autor y evitar una mayor escalada del conflicto marítimo.



