El Ministerio de Comunicaciones de Irán emitió un comunicado en el que describió a la red satelital Starlink, operada por SpaceX, como una "herramienta de guerra" que podría ser utilizada para actividades hostiles contra el Estado. El portavoz afirmó que la tecnología permite el acceso a información no filtrada y podría erosionar el control gubernamental sobre la red nacional.
En respuesta, el gobierno anunció la implementación de nuevas restricciones de acceso a servicios de internet satelital, incluyendo la obligación de registrar a los usuarios y la posibilidad de bloquear señales en caso de detectar actividades consideradas subversivas. Las autoridades también señalaron que están evaluando medidas adicionales para limitar la penetración de tecnologías extranjeras.
Esta decisión se produce en el contexto de una escalada de tensiones con Estados Unidos, que ha impuesto sanciones económicas y ha amenazado con acciones cibernéticas contra infraestructuras críticas iraníes. Analistas internacionales advierten que la restricción de Starlink podría afectar tanto a la población civil como a sectores estratégicos, como la energía y la defensa.
Organizaciones de derechos digitales han condenado la medida, argumentando que limita el acceso a la información y vulnera los derechos de los ciudadanos a la libertad de expresión y a la conectividad en una era cada vez más digitalizada.

