Irán ha presentado oficialmente una propuesta que busca resolver la crisis en el Estrecho de Ormuz mediante la apertura temporal de las aguas para el tráfico marítimo internacional. La oferta condiciona esta apertura a la suspensión temporal de las conversaciones sobre su programa nuclear, creando un mecanismo de intercambio que permita desatascar la situación en la región. Esta iniciativa responde a la presión de los países europeos y asiáticos que dependen del paso de buques a través del estrecho, mientras Washington mantiene su presión económica y militar. Los detalles específicos de verificación y monitoreo serán objeto de intensas negociaciones en las próximas semanas.



