En la jornada del 24 de septiembre de 2026, la Asamblea General de la ONU sirvió de escenario para que Irán, Siria y Kenia presentaran un llamado conjunto a la comunidad internacional. Los portavoces de cada país argumentaron que la persistencia de guerras, sanciones y desigualdades estructurales está impidiendo que muchos estados alcancen los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
El representante de Irán enfatizó que las sanciones económicas prolongadas han limitado la capacidad del país para invertir en infraestructura y salud, mientras que el portavoz sirio recordó los estragos de la guerra civil que ha devastado la economía y desplazado a millones. Por su parte, Kenia señaló que, a pesar de los avances en educación, la falta de inversión en energía y agua sigue frenando el crecimiento en África subsahariana.
Los tres discursos coincidieron en la necesidad de reformar el sistema financiero internacional, eliminar barreras comerciales injustas y fortalecer los mecanismos de ayuda humanitaria. Propusieron la creación de un fondo multilateral dedicado a proyectos de infraestructura resiliente en zonas de conflicto.
La comunidad internacional respondió con una serie de declaraciones de apoyo, aunque sin compromisos financieros concretos. Organizaciones no gubernamentales y expertos en desarrollo aprovecharon la ocasión para publicar informes que evidencian la correlación entre conflictos armados y retrasos en la consecución de los ODS.

