El gobierno israelí anunció un programa de compensación financiera para las compañías que han visto sus exportaciones bloqueadas por la reciente prohibición de la Unión Europea a los productos originados en los asentamientos ilegales. La iniciativa, que incluye pagos directos y asistencia para la reubicación de líneas productivas, está dirigida a sectores como la agroindustria, la tecnología y la construcción.
Según fuentes oficiales, el objetivo es redirigir la oferta comercial hacia mercados de Asia y Sudamérica, donde la demanda de bienes israelíes sigue siendo alta. Se espera que los fondos asignados permitan a las empresas adaptar sus certificaciones y cumplir con los requisitos de importación de dichos destinos.
La medida llega en un momento de incertidumbre en Bruselas, donde los legisladores siguen discutiendo la implementación de normas más estrictas que podrían ampliar la prohibición a servicios y tecnología vinculados a los asentamientos. Mientras tanto, grupos de derechos humanos critican la política como una forma de eludir la presión internacional.
Expertos en comercio internacional advierten que, aunque la compensación alivie a corto plazo a los empresarios, el redireccionamiento de la cadena de suministro podría generar tensiones con los socios tradicionales de la UE y complicar futuras negociaciones comerciales.

