El senador republicano JD Vance declaró públicamente que no asistirá a la ejecución de Nidal Hasan, el ex‑médico del Ejército que perpetró el tiroteo en la Base Militar de Fort Hood en 2009. Vance argumentó que el método del pelotón de fusilamiento, reintroducido por el Departamento de Defensa en 2020 como alternativa a la inyección letal, podría contravenir la Constitución estadounidense y los estándares internacionales de derechos humanos.
Su postura ha sido respaldada por varios legisladores demócratas y organizaciones de derechos humanos, que califican el fusilamiento como un castigo cruel e inhumano. Sin embargo, defensores del método sostienen que el fusilamiento es más rápido y menos doloroso que la inyección, y que su reintroducción responde a la escasez de fármacos letales.
El caso ha reavivado la discusión en el Congreso sobre la pena capital y la necesidad de revisar los protocolos de ejecución. La Casa Blanca ha señalado que la ejecución está programada para octubre de 2026, pero no ha emitido una posición oficial sobre el método.
Mientras tanto, la familia de Hasan y varios grupos de apoyo a víctimas del tiroteo de Fort Hood han expresado su deseo de que la ejecución se lleve a cabo, argumentando que la justicia debe cumplirse sin demoras. El debate continúa mientras se acerca la fecha de la ejecución.

