El 17 de octubre de 2026 la policía de Albania empleó balas de goma para dispersar a manifestantes que bloqueaban varias avenidas de la capital, Tirana. Los disturbios forman parte de una ola de protestas que comenzó hace cinco días, cuando estudiantes universitarios se unieron a una movilización más amplia contra el gobierno del primer ministro Edi Rama.
Los manifestantes exigen reformas en la política educativa, mayor transparencia en la gestión de fondos públicos y la renuncia de funcionarios acusados de corrupción. Durante los enfrentamientos, varios manifestantes resultaron heridos, aunque las autoridades afirman que los heridos no presentan lesiones graves.
Organizaciones de derechos humanos, como Amnistía Internacional, han condenado el uso de la fuerza letal por parte de la policía albanesa, instando al gobierno a respetar el derecho a la protesta pacífica y a iniciar un diálogo con la sociedad civil.
El gobierno de Rama, por su parte, ha defendido la medida como necesaria para mantener el orden público y ha anunciado la apertura de una comisión de investigación para evaluar los incidentes ocurridos durante las protestas.

