Kirguistán ha cerrado 50 empresas sospechosas de ayudar a Rusia, en un movimiento motivado por el miedo a ser sancionado. Esta medida refleja las tensiones entre Kirguistán y Rusia, donde el país busca evitar sanciones internacionales. Los analistas sugieren que el cierre de empresas es una estrategia para mitigar riesgos.


