El 12 de octubre de 2026, la Comisión Europea anunció que Chipre está técnicamente preparado para incorporarse al espacio Schengen, lo que permitiría la libre circulación de personas sin controles fronterizos internos. Sin embargo, la declaración estuvo acompañada de una advertencia sobre los retos políticos que aún persisten.
El principal obstáculo es la denominada Línea Verde, la frontera que separa la República de Chipre del sector controlado por Turquía desde la invasión de 1974. Las autoridades europeas exigen garantías de seguridad y cooperación para gestionar flujos migratorios y prevenir actividades ilícitas en esa zona.
Otro punto de fricción son las Bases Soberanas Británicas (SBAs) en Akrotiri y Dhekelia, que siguen bajo jurisdicción del Reino Unido. La UE solicita que el Reino Unido coordine sus procedimientos de control migratorio con el nuevo marco Schengen, algo que aún no se ha acordado plenamente.
Mientras tanto, los ciudadanos chipriotas y residentes de la UE esperan la apertura de fronteras sin controles, lo que impulsaría el turismo y el comercio. La falta de resolución de los problemas políticos podría retrasar la fecha de entrada prevista para 2027.
