El 7 de octubre de 2026, el ejército maliense anunció la entrada en Kidal, la ciudad estratégica del norte del país, tras la retirada de los grupos separatistas que la habían ocupado durante varios meses. La operación, llevada a cabo con apoyo logístico y de inteligencia de la fuerza rusa Wagner, marcó un punto de inflexión en la lucha por el control del territorio sahariano. Las autoridades locales declararon que la toma de Kidal restablece la autoridad del gobierno de la junta, aunque la población civil expresó temores sobre posibles represalias y la continuidad de la violencia.
Kidal, situada a más de 1.500 metros sobre el nivel del mar, es un enclave clave por su proximidad a rutas de contrabando y a la frontera con Argelia. La presencia de fuerzas rusas en la zona ha sido objeto de críticas internacionales, ya que se percibe como una expansión de la influencia de Moscú en el Sahel, una región ya marcada por la inestabilidad y la presencia de grupos yihadistas. La comunidad internacional, a través de la Unión Africana y la ONU, ha llamado a una solución política que incluya a los grupos locales, pero la dinámica militar sigue dominando el panorama.
El retorno del control estatal a Kidal también tiene implicaciones económicas: la zona alberga importantes recursos minerales y es una vía de tránsito para el comercio transfronterizo. La junta maliense espera que la estabilización de Kidal facilite la extracción de minerales y mejore la seguridad de los convoyes que atraviesan la región. Sin embargo, la dependencia de la asistencia rusa plantea interrogantes sobre la soberanía maliense y la capacidad del país para gestionar su propio futuro sin depender de actores externos.
En el contexto geopolítico, la operación refuerza la narrativa de Moscú de ser un aliado indispensable para los gobiernos africanos que luchan contra el terrorismo y la fragmentación territorial. Al mismo tiempo, la comunidad occidental observa con cautela la creciente presencia rusa, temiendo que el Sahel se convierta en otro escenario de competencia estratégica entre potencias globales.

