Un alto funcionario de la Organización de las Naciones Unidas emitió una alerta el 14 de octubre, advirtiendo que la falta de un acuerdo para el tránsito de fertilizantes a través del estrecho de Hormuz podría desencadenar una crisis alimentaria en varios países del Oriente Medio y el Norte de África. El estrecho, una de las rutas marítimas más transitadas del mundo, ha sido objeto de tensiones geopolíticas que han obstaculizado la libre circulación de mercancías.
El plan de fertilizantes, impulsado por una coalición de países exportadores y organizaciones internacionales, buscaba garantizar el suministro continuo de nitrato y fosfato a agricultores que dependen de estas materias primas para mantener la productividad de sus cultivos. Sin embargo, la creciente inestabilidad en la zona, sumada a la presencia de buques militares y la amenaza de ataques, ha retrasado la implementación del proyecto.
Los analistas advierten que la escasez de fertilizantes puede reducir los rendimientos de cultivos como el trigo y el maíz, elevando los precios de los alimentos básicos y aumentando la vulnerabilidad de poblaciones ya afectadas por conflictos y crisis económicas. La ONU ha instado a las partes involucradas a negociar un marco de seguridad que permita el paso seguro de los buques cargados de fertilizantes.
En el contexto más amplio, la situación refleja cómo los conflictos geopolíticos pueden tener repercusiones directas en la seguridad alimentaria global. La interdependencia entre la estabilidad marítima y la producción agrícola subraya la necesidad de soluciones multilaterales que aborden tanto la seguridad del estrecho como la cadena de suministro de insumos agrícolas.


