El alto mando de la OTAN emitió una advertencia clara: la organización está preparada para actuar con "todo lo posible" si alguno de sus miembros fuera atacado. La declaración se produce en medio de una escalada de retórica entre los aliados occidentales y Rusia, que ha intensificado sus ejercicios militares en la frontera con Ucrania.
El comandante supremo, el general estadounidense, subrayó la importancia de la unidad entre los 31 países miembros y recordó el principio de defensa colectiva consagrado en el artículo 5 del tratado fundacional. "Cualquier agresión contra un aliado será considerada una agresión contra todos", afirmó en una rueda de prensa en Bruselas.
Esta postura busca enviar una señal de disuasión a Moscú, que ha incrementado su presencia militar en la zona y ha realizado maniobras que los aliados consideran provocativas. Sin embargo, la advertencia también podría alimentar una carrera armamentista y dificultar los esfuerzos diplomáticos para reducir las tensiones.
Los analistas advierten que, aunque la intención es preventiva, la declaración podría ser utilizada por Moscú como pretexto para justificar una mayor presencia militar en la región, lo que complicaría la seguridad europea y tendría repercusiones en los mercados de defensa y energía.

