El tribunal de alta corte de Nairobi emitió una sentencia de 200 años de prisión contra Paul Mackenzie, líder de la secta “Good News International”. Mackenzie fue encontrado culpable de la muerte de al menos 14 niños y de la planificación de actos terroristas contra la población civil, en un caso que ha conmocionado a la sociedad keniana.
Durante el juicio, la fiscalía presentó pruebas de que la secta operaba bajo la fachada de una organización religiosa, reclutando a familias vulnerables y sometiéndolas a abusos físicos y psicológicos. Los testimonios de sobrevivientes describieron rituales de sacrificio y la manipulación de menores para actividades ilícitas.
La sentencia, la más larga jamás impuesta en Kenia por crímenes de secta, ha sido aplaudida por organizaciones de derechos humanos que la consideran un paso necesario para combatir la violencia sectaria. Sin embargo, expertos advierten que la erradicación de este tipo de grupos requiere políticas de prevención, educación y vigilancia comunitaria.
El gobierno keniano anunció la creación de una unidad especializada dentro de la Policía Nacional para monitorear y desarticular organizaciones extremistas bajo la legislación contra el terrorismo, con el objetivo de evitar futuros incidentes similares.

