El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en una rueda de prensa celebrada el 27 de octubre de 2026, calificó de "vergonzosa" la decisión de Flávio Bolsonaro de abandonar Brasil sin dar explicaciones oficiales. Lula sostuvo que la salida del exvicepresidente, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, socava la confianza institucional y evidencia la falta de responsabilidad de la élite política.
Flávio Bolsonaro habría partido hacia un destino no revelado, según fuentes cercanas al gobierno, mientras se intensifican los reportes de que se dirige a una nación europea para evadir la investigación de la Operación Lava‑Jato ampliada, que ahora incluye cargos por lavado de dinero y financiación ilícita de campañas. El presidente Lula reiteró que la justicia brasileña seguirá su curso sin importar la ubicación del investigado.
El episodio ocurre en un contexto de creciente polarización política en Brasil, donde el gobierno de Lula ha intentado consolidar reformas económicas y sociales, mientras enfrenta una oposición que acusa al Ejecutivo de autoritarismo. La salida de Bolsonaro, figura emblemática de la derecha brasileña, podría debilitar la capacidad de la oposición para articular una respuesta unificada.
A nivel internacional, la declaración de Lula ha sido recibida con preocupación por socios comerciales que temen una escalada de tensiones internas que afecte la estabilidad económica del país, particularmente en sectores como la agroindustria y la energía. Se espera que la Corte Suprema de Brasil emita pronto decisiones clave sobre la extradición y la cooperación judicial internacional.
