Marco Rubio, senador de EE.UU., declaró que Cuba es una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, una afirmación que ha generado un debate sobre la política de EE.UU. hacia el país caribeño. El gobierno cubano, a través de su ministro de Relaciones Exteriores, respondió acusando a Rubio de mentir e intentar instigar una agresión militar. Esta tensión refleja la complejidad de las relaciones entre EE.UU. y Cuba, que han estado marcadas por tensiones históricas. La declaración de Rubio también coincide con el contexto de la política exterior de Trump, que ha priorizado la confrontación con países considerados amenazas.

