El jueves 29 de octubre de 2026, las fuerzas de defensa israelíes llevaron a cabo una serie de redadas coordinadas en la ciudad de Hebrón, en la Cisjordania ocupada. Según los informes de la oficina de prensa del ejército, más de 3.300 palestinos fueron obligados a abandonar sus hogares y al menos 250 resultaron heridos durante los operativos. Las autoridades israelíes justificaron la acción como una medida de seguridad para prevenir ataques contra sus ciudadanos, aunque los residentes locales denunciaron desalojos forzados y uso excesivo de la fuerza.
Organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, condenaron las redadas, señalando que muchas de las detenciones se realizaron sin orden judicial y que los heridos fueron trasladados a hospitales sin la debida atención médica. En varios barrios, los residentes reportaron que los soldados israelíes emplearon gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar a los manifestantes, lo que incrementó el número de heridos.
El episodio se produce en un contexto de creciente presión sobre los asentamientos israelíes en Cisjordania, donde la expansión de colonias ha generado fricciones constantes con la población palestina. La comunidad internacional ha llamado repetidamente a Israel a respetar el derecho internacional humanitario, pero las tensiones siguen escalando, alimentando un ciclo de violencia y represalias.
Mientras tanto, la Autoridad Palestina ha anunciado la convocatoria de una reunión de emergencia para evaluar la situación y buscar apoyo diplomático en la ONU y la Unión Europea. La escalada de violencia en Hebrón podría influir en las negociaciones de paz en curso y afectar la estabilidad de la región en los próximos meses.
