El 29 de octubre de 2026 se celebraron elecciones legislativas en Israel, en las que los principales contendientes – el primer ministro Benjamin Netanyahu, el líder de la extrema derecha Itamar Ben‑Gvir y la ex‑ministra de Defensa Benny Gantz – presentaron discursos centrados en la seguridad nacional y la relación con la población árabe del país. Netanyahu reiteró su compromiso de mantener una postura firme contra Hamas, mientras que Ben‑Gvir intensificó su retórica anti‑árabe, prometiendo leyes más restrictivas.
Los resultados preliminares indican que el bloque liderado por Netanyahu obtuvo el 31 % de los votos, seguido por la coalición de centro‑izquierda encabezada por Gantz con un 27 % y la lista de Ben‑Gvir con un 12 %. La participación electoral alcanzó el 71 %, reflejando un electorado altamente movilizado. Los partidos árabes, pese a la retórica hostil, lograron consolidar un 10 % de los votos, manteniendo su presencia en la Knesset.
La fragmentación del parlamento sugiere que la formación de gobierno requerirá alianzas complejas. Analistas advierten que la inclusión de partidos de derecha radical podría endurecer la política de seguridad, mientras que la presión de los partidos árabes y centristas podría moderar algunas decisiones. La incertidumbre sobre la composición del gabinete afecta directamente las negociaciones de alto el fuego con Gaza y la relación con Estados Unidos.
En el plano internacional, la comunidad global observa con cautela la evolución política de Israel, pues cualquier cambio en la coalición podría repercutir en la estabilidad de la región, la política de asentamientos y la dinámica de la ayuda militar estadounidense.