En Senegal, al menos 320 personas fueron arrestadas bajo la acusación de cometer "actos contra la naturaleza", una categoría legal que se utiliza para perseguir a personas homosexuales. Las detenciones se produjeron en varias ciudades, entre ellas Dakar, donde la policía realizó operativos nocturnos en hogares y locales frecuentados por la comunidad LGBTQ+.
El nuevo código penal, aprobado a finales de 2025, endurece las penas para la homosexualidad, estableciendo multas y prisión de hasta cinco años. Grupos de defensa de derechos humanos, como Human Rights Watch, alertan que la medida viola los compromisos internacionales de Senegal en materia de derechos humanos y llama a la comunidad internacional a presionar al gobierno para que revierta la legislación.
Los arrestados, muchos de los cuales son activistas y jóvenes, han sido puestos bajo custodia preventiva sin acceso inmediato a asistencia legal. La comunidad LGBTQ+ ha respondido organizando refugios clandestinos y redes de apoyo para evitar nuevos operativos policiales.
El caso ha reavivado el debate sobre la influencia de la legislación basada en normas sociales conservadoras y la presión de grupos religiosos en la política senegalesa, mientras que la comunidad internacional observa con preocupación la escalada de la represión.



