La Policía Nacional de Haití informó el 7 de noviembre de 2026 que, durante un operativo en el distrito de Cité Soleil, se produjo un intercambio de disparos que dejó sin vida a Mathias Saintil, presunto líder de la pandilla conocida como "Los Gatos". Según el portavoz policial, el objetivo era desarticular una red de extorsión y secuestro que había cobrado cientos de víctimas en los últimos meses.
El primer ministro Ariel Henry celebró la acción, calificándola de "un paso decisivo para devolver la seguridad a los haitianos" y prometió intensificar las operaciones contra otros jefes de pandilla. La medida cuenta con el apoyo tácito de la comunidad internacional, que ha presionado a La Moneda para que mejore la seguridad interna y reduzca la migración irregular hacia la República Dominicana y los Estados Unidos.
Sin embargo, expertos advierten que la eliminación de un solo líder no garantiza la desarticulación de la estructura criminal, que se sustenta en alianzas con grupos armados y en la corrupción de funcionarios locales. La ONU ha señalado que la violencia de pandillas es una de las principales causas de la crisis humanitaria en Haití, y que la falta de un Estado de derecho sólido dificulta cualquier intento de pacificación sostenible.
El operativo también plantea interrogantes sobre la capacidad del gobierno haitiano para gestionar la seguridad sin depender de fuerzas extranjeras. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela los próximos pasos de la administración de Henry, que busca consolidar su legitimidad interna y evitar una mayor intervención externa.
